CORAZÓN DESPIDIENDOSE DE LOS RAYOS DE LUZ QUE SE MECEN ENTRE LAS NUBES
Donde se esconden los pensamientos, ahí mismo, en ese hueco diminuto tengo agazapadas las alegrías. Esas que me daban antes la vida, esas que ahora duran lo que dura el calor en el café. Esas que ahora se zambullen en alguna que otra lágrima, esas que ahora me tiran besos desde lejos, tan inocentes como provocativas.
Ya duermen entre el blanco silencio, donde mi boca se esconde cubierta de plata. Los años pasan para darnos lecciones, como envidio la necia juventud ya pasada, como sonríe la desafiante ingenuidad. Hay una palada más que dar, una piedra más que colocar, un peldaño más, una pirueta más, para que la dificultad sea tirabuzón, volante, el mejor adorno para este vestido llamado vida.
Y el filo de la navaja, cada día corta más, navaja heredada, con años de sudor, canto y apretar de dientes. Con pasado vestido de barro y hollín, con la faca pegada al costado preparada para los vaivenes, tan útil para ayudar al amigo, como, precisa para herir al enemigo. Ese navaja heredada, por la cual doy gracias y por la cual nunca me devolverán el "denada".
Y como una llama sofocada se apaga la mirada, se vuelve mas turbia, mas áspera, pues terciopelo no es amigo de realidad. Y justicia viene a despertarme, con un mordisco en el cuello, haciendo que la ventana se abra y huyan en pelotas mis sueños. Pero que sonrisa más picara traes tu, justa, ahora te quieres tumbar en mi lecho, ahora que aprendí a hacer trenzas, quieres que te tire del pelo, ahora que ya no me tientas quieres que te de mis desvelos. Tuyos son, ya no peleo, pues es una obra tan maravillosa ver mi revuelo, que mis alas ya no quieren asustar al suelo. Tu mandas, yo obedezco.
Cuidado con lo que deseas, pues, puede que al final sea lo que yo también quiero. Frío el cafe, y apagado el fuego. Canciones al pasado y al presente los ruegos. Solo hay una cosa que debes saber, será la voz la que despierte al sueño. La voz, anuncio, cadena y deseo.
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