Chiquillo temeroso de la velocidad con la que su sombra disimula al mirarlo Destruir, demoler todo para comenzar la obra de nuevo. La piedra convertida en polvo dentro del taller. El lienzo en la chimenea ardiendo como si se tratase del ingenuo Icaro al acercarse al sol. Olvidar quién soy para que la obra cobre más protagonismo que el autor. Borrar cualquier atisbo de la identidad para que la creación tenga foco central. Es de ser alguien tan soberbio como estupido pensar que eso es posible, pues soy quien soy y lo que nazca de mí, tendrá el peso de mi pasado. Y por más que me odie no soy nadie para privar a mi obra de su identidad. Llevo días pensando en cómo voy a enfrentarme a mi propio rechazo, en una lucha interna y caníbal, detestando cualquier resultado que no sea el de borrar todo y dejar solo silencio y oscuridad, pero la necesidad de callar mis voces es más fuerte que el miedo a ser escuchado. Cuando sentir se hace más fuerte que temer, ese, ese es el momento en e...